Texto: Laura Ese
En la noche de ayer, en el auditorio de Puerto del Rosario sucedió uno de los milagros que puede hacer el hombre. Este cuando se reúne en comunión con otros seres humanos para una causa justa y noble, logra un efecto contagioso de ideas, trabajo y amor.
En la noche de ayer, en el auditorio de Puerto del Rosario sucedió uno de los milagros que puede hacer el hombre. Este cuando se reúne en comunión con otros seres humanos para una causa justa y noble, logra un efecto contagioso de ideas, trabajo y amor.